miércoles, 5 de julio de 2017

La paciencia del pueblo brasileño se acabó.

La paciencia del pueblo brasileño se acabó

Internacional
 LA PACIENCIA DEL PUEBLO BRASILEÑO SE ACABÓ

El pueblo de Brasil demuestra al mundo heroicas y combativas luchas en campo y ciudad, que estremecen en toda Latinoamérica. Este 24 de mayo incluso, las protestas en Brasilia se dirigieron hacia la destrucción de los edificios de ministerios y otros órganos del viejo Estado, hasta el punto que Temer y su cuadrilla tuvieron que enviar militares para reprimir.
La paciencia del pueblo de Brasil llegó a su fin, y manifiesta con gran violencia revolucionaria su disposición a barrer con los reaccionarios; con los gobernantes, cuyas contradicciones desenmascaran sus verdaderos rostros. Corruptos que entregan fondos públicos a monopolios industriales como lo fue Dilma Rousseff y ahora Michel Temer, muestran al pueblo brasileño el carácter de clase de su viejo Estado: servil a los monopolios y terratenientes.
Lo más escandaloso, ni siquiera es la corrupción, si no la situación de la gran concentración terrateniente que existe en el campo, que deja a los campesinos desamparados y en el hambre constante. Frente a esta situación hace tiempo el campesinado viene emprendiendo con justeza la toma de tierras, resolviendo así este problema fundamental y avanzando también en el camino de la Revolución de Nueva Democracia.

Las justas tomas de tierra, donde se establecen campamentos productivos o areas revolucionarias, desatan que la mano sanguinaria de los terratenientes, que ha venido asesinando sistemáticamente a campesinos, se torne más cruel.
La DECA (Departamento Especial de Conflictos Agrarios) perpetuó una grave masacre en Pará el mes pasado, donde asesinaron a 11 campesinos pobres y dejaron 14 heridos. Estos hechos harán estallar el ánimo de los campesinos. La revolución en Brasil se hace inevitable.
Los oportunistas y revisionistas, intentan mostrar estas grandes luchas del pueblo brasileño, como un conflicto que se soluciona con un cambio de gobierno. De ahí, que se ponga el énfasis en “Fora Temer”; pero cualquiera que se haga parte del corrupto Estado brasileño será igual de proimperialista y sucio.
El pueblo brasileño tiene dos grandes problemas: el problema de la tierra y el problema nacional. Sólo la Revolución democrática, agraria y antiimperialista tiene la solución para barrer estos problemas destruyendo por completo este viejo orden embellecido por los adoradores del imperialismo, traidores de la patria y los partidarios de este viejo Estado burocrático y genocida.

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