miércoles, 8 de marzo de 2017

VIVA EL DIA DE LA MUJER TRABAJADORA, EXPLOTADA, INDÓMITA Y REVOLUCIONARIA



La condición de ser indígena, campesina, trabajadora, o en definitiva, mujer, por sí sola no determina su condición revolucionaria.

A propósito de la patraña electoral que se viene desarrollando en el país, hemos podido evidenciar una vez más, cómo algunas mujeres que devienen de las comunidades indígenas, campesinas, obreras y populares, asisten preñadas de concepciones  ideológicas y políticas virulentamente oportunistas y reaccionarias, tanto como cualquier otra mujer que haya nacido aún en el seno de la gran burguesía.

Es decir, no porque sea campesina, dirigente sindical o su origen político haya estado ligado a cierto sector de masas la convierte necesariamente en una mujer avanzada, consiente y con correcta posición de clase.

Para muestrea, un botón: Lourdes Tiban. Candidata por el Acuerdo Nacional por el Cambio (indigenistas, hoxistas, castristas, bolivarianos, revisionistas de toda laya). Una verdadera traidora a su pueblo y a las masas. Se llama así misma como representante de las mujeres indígenas, cuando no pasa de ser sino una perra fiel al servicio del oportunismo. Ha divagado en medio del movimiento indígena arrastrándolo siempre dentro del contexto de las elecciones; desde la izquierda revisionista y oportunista, pasando por el indigenismo burgués hasta anidar en los sectores de la derecha más recalcitrante. Como ésta, muchas otras que ahora cacarean desde sus proclamas electoreras su compromiso con las mujeres y con el pueblo cuando en verdad lo que hacen es traficar con el sufrimiento, angustia y desesperación de millones de mujeres sumidas en la más abyecta explotación del viejo estado, del capitalismo burocrático y del imperialismo.

Una de las particularidades que tienen las sociedades como la nuestra: semifeudal y semicolonial, es que la mujer es explotada con mayor insania y agresividad.

La mujer es explotada, oprimida y discriminada por ser indígena, campesina, esposa, trabajadora y sencillamente por ser mujer. Ese abanico de manifestaciones de explotación, opresión y violencia generalmente viene cargada de todas esas taras producto de una sociedad precaria, machista, que le otorga ciertas valoraciones de minusvalía laboral y política a la mujer; donde además, producto de los procesos de formación y alienación, muchas de ellas se prestan para reproducir el viejo esquema semifeudal, quedando segregadas a una simple condición de objeto sexual, la comercialización de su cuerpo, la reproducción de la especie y en algunos casos, cuando conquistan ciertos logros políticos, terminan propagando la podredumbre de la sociedad simplificada en ese machismo feudal y del oscuro régimen de explotación de las masas. Es decir, terminan serviles al viejo estado.

Pero ese es un aspecto de las condiciones en las que se desenvuelve la mujer en esta vieja sociedad. Hay otro, el de las mujeres luchadoras, sobre todo aquellas que se van forjando bajo el marxismo-leninismo-maoísmo, que se templan en el fragor de la lucha de clases, de la construcción de los tres instrumentos para desatar la revolución de Nueva Democracia, que creen en la guerra popular, en la necesidad de conquistar el Poder para el proletariado y sus aliados; esas son el verdadero elemento consiente en el seno del pueblo, aquellas mujeres que ven la sociedad a través del prisma de la lucha de clases, del compromiso irrestricto e irrenunciable con la revolución.

La historia de la lucha de clases en el mundo ha dejado la huella de muchísimas mujeres de esa estirpe que han hecho un trascendental aporte a la liberación de la clase y de los pueblos oprimidos del mundo. Nathalie Lemel y  Louise Michel en la Comuna de París,  Nadezhda Krupskaya, comunista, compañera de Lenin, Rosa Luxemburgo, Chiang Ching, la Camarada Nora, Edith Lagos, la camarada, Ángela, entre muchas otras más, mujeres luchadoras que ligaron su existencia a la lucha de clases y a la revolución.
Pero también ha existido aquellas que fungiendo de dirigentes populares han terminado como la Tibán, Natacha Rojas, Mery Zamora, Lilina Durán, y otras, de rodillas ante lo caduco, contrarrevolucionarias, sujetas del feminismo burgués,  al viejo estado, postradas ante los procesos electoreros y colaborando en la corporativización de la sociedad. Desde luego, en el seno del pueblo tampoco estamos exentos a que algunos elementos débiles se dejen arrastrar al despeñadero, y en el Movimiento Femenino Popular del Ecuador hemos tenido que vivir ese tipo de reveses, pero esa es la dialéctica. La lucha de clases y preparar la guerra popular tiene esa ventaja, nos depura, nos cualifica, como viento purificador se lleva la basura y la  hojarasca para dejar el grano que germina, que se reproduce,   nos deja en su seno solo a aquellas que no pierden la perspectiva de clase, la lucha y de la revolución.

Hoy 8 de marzo, día de la mujer oprimida, explotada, violentada, pero luchadora, rebelde, revolucionaria, indómita, nuestro más sentido homenaje a todas aquellas mujeres que han bregado por la trasformación de la sociedad, por ser el otro soporte del cielo, que se siente identificada por su particular condición de mujer, pero sobre todo, por el rol que desempeña en la producción, en la sociedad, en la historia, es decir, por su condición de clase.

No queremos pasar por alto nuestro más sentido homenaje a la camarada María, fallecida hace unas pocas semanas, pero sobre todo, nuestro más grande reconocimiento y homenaje a la heroína que tienen las mujeres luchadoras de Brasil, Ecuador, Latinoamérica y el mundo, la camarada Ángela, fundadora del MFP de Brasil, ejemplo de toda una vida dedicada a la lucha, sin reservas, sin guardarse nada para sí. Todo para la revolución, aún nuestras vidas.


¡VIVA EL 8 DE MARZO DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA Y LUCHADORA!

¡HONOR Y GLORIA PARA LA CAMARADA MARÍA!

¡HONOR Y GLORIA PARA LA CAMARADA ÁNGELA!

¡LO QUE UNE A LAS MUJER VA MÁS ALLÁ DE SU CONDICIÓN DE MUJER, ES SU CONDICIÓN DE CLASE!

¡VIVA EL MOVIMIENTO FEMENINO POPULAR!

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