miércoles, 24 de septiembre de 2014

ORGANIZAR Y POTENCIAR LA CRECIENTE PROTESTA POPULAR


La movilización de trabajadores realizada el 17 de septiembre nos ha dejado algunas lecciones que requieren ser analizadas de manera oportuna.

Si bien es cierto la convocatoria a la marcha fue realizada por el revisionismo, las masas asistieron en gran cantidad en respuesta no necesariamente a sus direcciones políticas (revisionistas) sino a esa impostergable necesidad de  contraponer sus intereses de clase a las políticas represivas, impositivas y fascistas del régimen de Correa.

El sindicalismo consciente y direccionado por la línea correcta no podía estar ajeno a esta jornada de lucha, sobre la marcha se va evidenciando que los trabajadores explotados poco a poco van perdiendo el miedo, rompen con la censura impuesta por el régimen y la intención de lucha crece de manera vertiginosa desarmando la estrategia represiva de Alianza País.

Ya no tiene cabida la burda amenaza del fascista que pertrechado de un Código Penal draconiano, un aparato represivo muy numeroso y agresivo, represor y el apoyo de las ratas revisionistas que conforman su séquito, no pudieron contrarrestar la movilización popular que progresivamente fue radicalizando su accionar hasta contar con el importante y siempre decidido apoyo de los estudiantes que elevaron los niveles de combatividad, relegando el clamor de ese otro revisionismo y oportunismo que enquistado en la marcha pretendía no una jornada de lucha, sino un despropósito alineado con el pacifismo conciliador.

Se está perdiendo el miedo al aparataje legal y represivo del régimen. Eso es lo importante. Las masas van rebasando  a las direcciones revisionistas de sus sindicatos, eso es fundamental.

Es importante la activa participación del Frente de Defensa de Luchas del Pueblo con un alto grado de combatividad y convocando a fortalecer UNA LÍNEA CLASISTA EN EL MOVIMIENTO OBRERO EN EL ECUADOR.

Producto de la marcha hay aproximadamente 150 detenidos y medio centenar de heridos, golpeados y contusos entre las masas. Del lado de la represión reportan aproximadamente 40 policías golpeados  y entre ellos un herido de importancia.

Medio centenar de estudiantes están siendo procesados jurídicamente y todos serán separados de sus colegios conforme lo establecen las nuevas regulaciones legales. El fascista pretende jóvenes estudiantes sumisos,  pasivos, pusilánimes. El fascista sueña con un proletariado pasivo, medroso, tiene certeza del papel que está cumpliendo el revisionismo al interior de la organización sindical y su capacidad de desmovilización. Sueña despierto, ni jóvenes ni los trabajadores consientes están prestos a claudicar en sus propósitos.

Pero ese es un aspecto de la jornada, hay otro,  el del régimen.

Fiel a la estrategia imperialista reproducen –sobre los hechos- su estrategia de contraponer masas contra masas y con ese propósito organizaron la contramarcha.

Ratas miserables del PCE cabezón, organizaciones indígena-campesinas estabuladas por el oportunismo, otros dirigentes y movimientos del revisionismo y del oportunismo se prestaron para cerrar la  pinza  que delineaba la  emboscada del gobierno a los manifestantes.

Si la policía se encargó de reprimir violentamente a las masas, de operar políticamente en términos violentos, cruentos, fueron el revisionismo y el oportunismo el que pretendió dar el golpe político desde la perspectiva de la condena a la marcha, de apoyo al régimen corporativista, de querer mostrar masas contentas con la reforma burocrática, etc.

Estas mesnadas se movilizaron, gritaban consignas, arengaban por la defensa de su mamotreto de revolución del siglo XXI, condenaban la movilización de los trabajadores y posteriormente montaron tarima con cantantes y bailarinas, estaban en su fiesta, su jolgorio, la danza de las hienas.

Que el fascista se haya desbocado una vez más en contra de las masas es entendible, está ahí, su régimen es eso, represor, responde a la burguesía burocrática y la necesidad de revitalizar el capitalismo burocrático. Que el revisionismo colaborador del gobierno monte su payasada, subestime y agreda a las masas también es entendible, pues desnuda de manera palmaria su rol como principal aliado del imperialismo y de la reacción, pero que no se equivoquen porque no vamos a olvidar, no vamos a dejar que en el tiempo se diluya su traición y rastrero comportamiento, tendrán que rendirle cuentas a la clase y al pueblo. ¡Que no duden de eso!

Y desde luego, el revisionismo que hoy milita en la oposición, no es diferente. Una vez más se monta en las masas, se empodera de sus luchas, de sus reivindicaciones, y no precisamente porque  le importe organizar el descontento popular, sino porque encuentra en la movilización de los trabajadores y pueblo oprimido, la tribuna para levantar su discurso conciliador, constitucionalista, oportunista. Igual, también hay que barrerlo, hay que IMPONER el sindicalismo de clase, el que brega por dotarle al proletariado independencia de clase y con ella de propósitos, de programa, de formas de luchas.

Hay que organizar la creciente protesta popular, sin  apoyarse en el revisionismo, porque al hacerlo no estamos apoyando en su ideología y nos convertimos de manera activa en su aliado. Hay que organizar a las masas con instrumentos que tengan sello de clase, donde el proletariado sea el mando, donde las masas organizadas sean complemento de aquello que se ve venir: ¡LA REBELIÓN POPULAR!

¡A DESARROLLAR LA CRECIENTE PROTESTA POPULAR!
¡LA REBELIÓN SE JUSTIFICA!
LIBERTAD A LOS LUCHADORES POPULARES DETENIDOS POR EL RÉGIMEN FASCISTA DE ALIANZA PAÍS


¡SERVIR AL PUEBLO DE TODO CORAZÓN!